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miércoles, 11 de agosto de 2010

Día mágico

Miércoles 11 de Agosto:

Despertar. 5 minutitos más. Ducha. Desayuno con "la tía". Comprar verduras en la feria. Pasar a buscar el coleman. Lluvia. Preparar algo rico. Almuerzo con los amigos. Cruzar la calle. Ir. Comprar tabaco. Volver. Cruzar la calle de vuelta. Llenar el estanque. Revisar los niveles. Pechar wifi. Conversar con Mandi. Meterle chala. Más lluvia. Carretera. Motor. Cuesta Buenos Aires. Cigarritos. Arcoíris. Arcoíris. Arcoíris. Arcoíris. Sí, cuatro arcoíris. Cuesta Pajonales. Domeyko. Paila con huevos. Pancito amasado. Café. Aún llueve. Noche. Carretera. Limpiaparabrisas. Vallenar. Cafecito con otros amigos. Vino tinto. Música. Cigarritos. Roncito. Descansar. Día mágico.

Gente Linda, parte 1: "Aer, aer, quién es el eléstrico?"

El viaje comenzó con una ardua y tediosa travesía por Santiago eludiendo las autopistas con el sistema Televía o TAG. Lo Herrera, Eyzaguirre, Barrancón, Nos, Diego Portales, Gran Avenida, San Diego, Bandera, Av. La Paz, Santos Dumont, Av. Independencia, Caletera, Ruta 5 Norte. Libertad!

Antes de Los Vilos, al pasar por una bencinera, había un hombre haciendo dedo. Era Don Marco. 54 años y con una juventud más jóven que la mía en su alma. Había decidido dejarlo todo, y empacó un bolso pequeño, un par de herramientas y decidió emprender rumbo hacia el norte en búsqueda de trabajo. De profesión eléctrico, especializado en sistemas de alto voltaje, Marco dejaba atrás una difícil vida de casado, un par de hijos, y una más difícil aún convivencia con su madre.

"Voy a serle honesto: yo esperaba llegar temprano a Coquimbo para ir a dormir al Hogar de Cristo. Así de desesperado estoy.", dijo con algo de vergüenza. Por más que intenté encontrarle una razón, no encontré nada vergonzoso ni en sus intenciones ni en sus palabras. Adelantandome un poco a nuestro itinerario, le ofrecí a Marco que alojara en la Motorhome. A cambio, él invirtió un par de horas al día siguiente ayudándome a arreglar algunos aspectos eléctricos de Papy Caracol, dejando en perfecto funcionamiento las luces interiores y las que marcan la altura en el exterior.


Le regalé un sombrero que lo protegería del sol, un set de calcetines + cobertor de ojos de esos de avión y huincha aislante para ayudarle en cualquier empresa que emprenda, y que sé que emprenderá con amor, tal como hizo cuando hacía arreglos abordo.

"Gracias por los momentos compartidos", le dije, "nos vemos por ahí en la vida".

martes, 10 de agosto de 2010

Papy Caracol

"Cosas buenas le suceden a la gente buena", dicen. Parece que soy "gente buena". La historia comienza por allá por Diciembre, cuando Polo, otrora compañero de casa, se comunicó vía CouchSurfing con Céline. Ella es francesa, artista, vividora de la vida. Céline tiene el sueño de recorrer sudamérica en una Motorhome, y llegó a Chile en Febrero con el objetivo de adquirir una. Polo la recibió en casa, y cuando él se fue en Marzo, Céline pasó a ser oficialmente mi huésped. El tiempo pasó, el Registro Civil, el Servicio de Impuestos Internos, la I. Municipalidad de Valparaíso, la Revisión Técnica y la Notaría le dieron una dura batalla a Céline, y luego de cinco meses Céline logró finalmente tener la Motorhome a su nombre y con todos los papeles al día. Por supuesto, cinco meses costeandose la vida y un día a día, más la compra del vehículo y los arreglos necesarios para tenerlo funcionando le significaron a Cé un cierto desfinanciamiento, y fue así como decidió irse a trabajar con su hermano a la isla de Martinique en el caribe. Mientras, me dejó la Motorhome a mi.

"Bueno, el tiempo de despedirse, una lágrima en el ojo... Te confío lo más importante par mi, mi sueño, mi protección, mi intimidad. Damelo de vualta al menos en su estado. No lo rompes, no lo sucias, pero eso lo sabes... es mi razón de vivir.
"Daniel, voy a echarte de menos, mi amigo, mi hermano. Nos (nuestros) caminos se separan el tiempo de algunas aventuras para encontrarse de nuevo más ricos aún, Que lindo conocerte! Te amo. Sinceramente, Cé", escribió ella.



Y aquí estoy, sentado en el asiento del conductor, con permiso notarial para conducir ésta motorhome que lleva de nombre "Papy Caracol", que me brindará techo, abrigo y calidez por seis meses. La casa de Cé; mi casa.

Equipada completamente con comedor, cocinilla, baño y cama, con varias funcionalidades y por sobre todo con mucho amor, la idea de partir "con mochila y guitarra" tendrá que esperar un tiempo hasta terminar con la maravillosa tarea de custodiar a Papy Caracol.



Papy Caracol rocks! Cé rocks!